Esta mañana, mientras buscábamos en las fuentes en donde ubicamos nuestra información, encontramos una liga en Adpulp hacia un artículo muy interesante en BrandWeek. El texto en cuestión afirma que, en las agencias de publicidad, el talento… el verdadero talento… está fragmentado en el 15% de las personas que laboran ahí. Por talento se entiende la forma en la que la gente que está en las áreas creativas, cuentas y planning comprenden de que se trata verdaderamente la publicidad.
El artículo, que honestamente se ve cuidado para evitar “amarillismos” innecesarios, da mucho para discutir. Me gusta la analogía sobre los equipos de baseball: Pitcher y un poquito de catcher que hacen todo el trabajo mientras el resto se rasca la panza (ahí mismo hay un sarcasmo).
Citamos algunos de los párrafos “en crudo”; el subrayado es mío:
Brad Nierenberg y Charlie Jones en Brandweek:
Today’s 15 percenters are sponges and nonlinear learners. They’ll likely have a diverse reading list including serious fiction, trade mags, history and business books. Fifteen percenters are the sort who take classes—ones not related to work. They blog. Ask them about Digg or Second Life or Mollypixie and they’ll know what’s up.
Fifteen percenters have creative pursuits, pursuits that build well-rounded human beings who, by the way, are those best suited to creating innovative branding campaigns. Fifteen percenters are the sort who keep a speckled notebook for their random observations, can play at least one power chord or have something framed that they created themselves.
Fifteen percenters recognize behavior, patterns and anomalies. They take note of things, and possess a driving need to know more, to understand. They’re the sort who notice that you just got a new haircut, a shoeshine, that you’re not feeling well. A good way to know if your account manager is a 15 percenter is to note how many questions they ask you—about anything.
Voy a hacer un spoiler sobre el artículo original, si es que desean leerlo. El remate de este artículo es contundente. Básicamente, esta forma de ver al talento se ve hasta en la forma de leer un artículo ya sea en revista, internet o hasta viendo la televisión. Tal como en el periodismo (lo aprendí en ese ambiente) muchas veces tenemos que cuestionar hasta lo obvio como parte de un proceso. Se trata de encontrar, aprender, implementar y ejecutar (alguien agregaría “y medir”).
Algo obvio que se deja pasar es el preguntar por algo desconocido. Cuando leemos “Digg, Second Life y Mollypixie”, pensamos de inmediato en sitios de internet y aplicaciones orientadas a redes sociales; como una asociación simple, directa y obvia. Pero pocos se detienen a preguntar; pocos llegan a la conclusión de que hay algo anormal; pocos llegan a preguntar qué es Mollypixie.
Y la realidad, como un “Plop” tipo Condorito”, es que nos inventaron un término… algo que el 85% asumió como realidad. Hecho real: El artículo dio la solución en su conclusión. Pero ¿que hubiese pasado si el artículo no hubiera hecho referencia a buscar un término pre-frabricado en Google?. ¿Lo hubiéramos hecho por voluntad propia?. Quizá, según esto… el 15%. Bueno, quizá el 20% según “las famosas leyes de la vida”.
Imagen: Warmi en Flickr.



Desagraciadamente parece que es verdad… El problema es que creo que en publicidad la gente debería amarla, ser un apasionado… Hoy en día, la comm hecha sin sentimiento, sin creencia.. No llega, no impacta… Muere pérdida entre la sobrecomunicación.
Un saludo a los Apasionados del Marketing…
Me encantó el graffiti que acompaña la nota.
El dato es contundente. Habría que mostrarlo a algunos publicistas, como el renombrado Kevin Roberts en su visita a México, cuando culpan a la investigación por la falta de desarrollo publicitario. La razón está en otra parte.
Afortunadamente, muchos publicistas piensan lo contrario. Me consta por mi paso en BBDO, una de las agencias de mayor prestigio y premios en la historia de la publicidad mundial.
Dato de trivia: BBDO New York fue la primera agencia de publicidad que instituyó un departamento de investigación propio…en los años treinta del siglo XX.
Saludos
Alex Garnica
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