Particularmente, me encanta ver piezas que busquen esos difíciles caminos creativos, lejanos a los convencionalismos de industrias muy competidas. Por ejemplo, los detergentes.
Sin embargo, el caso presentado por la agencia Grey Italia para su cliente Ace Gentile, detergente para ropa de color, no me gusta demasiado. Tiene ingenio en la búsqueda de códigos para combinar una exageración en la promesa básica, pero el resultado me parece desatinado:
Lo que no me gusta es que, a mí como un “no usuario”, el arte me dio la impresión de mostrar una prenda muy arrugada antes que darme a entender que los colores “tienen vida”. Siento que la idea no quedó totalmente terminada y que se cae por completo, ante la inocencia del argumento. Ni siquiera el copy, que es lo que despeja la incógnita del visual, logra rescatar la pieza.
En un mundo en donde el público cada vez evita más mirar la publicidad, es necesario que este tipo de situaciones no se presente. Por supuesto, quedan abiertas muchas campañas que logran capturar un visual muy atractivo para invitar a la lectura (si es que es necesario complementar el mensaje), pero esta no es la situación.
Vía: I Believe in Adv.




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