Suena medio trilladón el tema de las campañas arriesgadas y la apuesta en cosas creativas y demás argumentos con las que siempre nos llenamos la boca para defender las ideas. Pero hay momentos en los que conviene detenerse un poco y considerar si, de verdad, vale la pena o no.
Todos tenemos buenos motivos y chistes en nuestras propuestas y ofrecemos el riesgo común que supone cualquier negocio. Finalmente, el cliente tiene la última palabra. Cuando él decide que el chiste es bueno, se queda, se ejecuta y, de una u otra manera, llega el feedback del consumidor.
Esta reflexión llega tras conocer el caso de una serie de spots lanzados por la dependencia gubernamental alemana holandesa encargada de fomentar e informar sobre cuestiones de seguridad del consumidor. Por supuesto, al igual que en México y seguramente una gran cantidad de países, la industria de los fuegos artificiales tiene su mayor auge en Diciembre, así que el objetivo de la campaña fue difundir un mensaje a los jóvenes sobre los riesgos de estos artefactos:
No se tiene que pensar mucho para encontrar la inspiración de estos “adorables personajes” del Ejército de Liberación Contra la Libertad (también conocido como LAAF). El problema es que ya han habido protestas y personas ofendidas por la imagen que se proyecta de la cultura islámica, al grado de hay quien observa que los acentos son iraquíes y que se afecta la relación entre ambos países.
Sin embargo, en mi opinión la campaña es acertada. Por supuesto que el tema cultural (mejor dicho: religioso) aún no se puede abordar con tanta facilidad. Aún recuerdo los efectos secundarios de las famosas viñetas de Mahoma.
La verdad es que los jóvenes entre 15 y 25 años (más o menos el target) no está tan atento de algún insight de ese tipo. Es lo chusco, humorístico y hasta ridículo como se presenta el efecto negativo de los juegos artificiales. Si el mensaje conecta a la primera, el concepto es el correcto y el cliente es el único que decide si se la juega o no. En este caso, se la jugaron y la cobertura mediática no se ha hecho esperar.
Aunque la mayoría de campañas de marketing social busca la emotividad, aquí el toque humorístico dice bastante. Personalmente, me han hecho reír bastante. Mi favorito, definitivamente, es el spot llamado “La madre de todos los proyectiles”:
Algo que destaca es la variedad en las ejecuciones. Las hay lineales (cortinilla, historia, cortinilla) y también hay un muy buen intento de cierre en uno de ellos, una tendencia que comenzó a diluirse hace unos pocos años atrás.
Finalmente, hay otro caso de viralidad que surge desde las entrañas de la madre de los medios tradicionales. De hecho, también se ha abierto un canal en YouTube, en donde se cita que estos guerrilleros son oriundos de Tayikistán; bueno, eso ya es dato anecdótico porque no se trata ni de Osama ni de ningún iraquí.
Me comenta Marc que la campaña fue implementada con mucho éxito. Sólo que la campaña no fue ejecutada en Alemania, como escribimos al inicio, sino en Holanda. Asimismo, la agencia responsable es Selmore.



jaja… me hicieron el dia!!!!!
[...] que no es una campaña tan pretenciosa. El chiste es muy evidente y, al igual que en otra campaña que les mostramos en Holanda, las risas no se hacen [...]